lunes, 8 de noviembre de 2010

Narrativa Urbana en la Amazonía

ESCRITURA PARA SORDOS.

      Cuando me pidieron que escriba sobre la literatura hecha en la Amazonía Peruana, me sugirieron que hable sobre la escritura urbana. Cosa difícil, ya que todavía no se ha establecido una periodización de consenso sobre nuestra literatura (se me viene a la cabeza la propuesta de Armando Ayarza y también la del profesor Manuel Marticorena Quintanilla*), y peor aún, la literatura actual sigue sufriendo ese abandono generalizado.

      Si hoy se habla de literatura hecha en la Amazonía, no se debe a escritores, más bien se debe a héroes que siguen en ese vano oficio, dándole a la escritura a pesar de los inconvenientes que encuentran diariamente. Pero no son escritores ni héroes aquéllos que publican una obrilla sin conocer la estructura de una narración, sin dominar las técnicas básicas como mínimo.
Pero que se puede pedir a gente que entiende la literatura como un trabajo de tiempo suplementario o cuando la inspiracíón llegue. Así la narrativa no puede avanzar.
Pero retomando la idea de la narrativa urbana, voy a seguir la propuesta del Profesor Marticorena Quintanilla* (específicamente sobre la narrativa urbana), que me parece la más seria:

LA NOVELA URBANA AMAZÓNICA

Días Oscuros (1950) de Francisco Izquierdo Ríos.

LA NOVELA NEORREALISTA URBANA

Jaime Vásquez Izquierdo (Iquitos, 09 de diciembre 1935- Iquitos, 19 de enero de 2008) Río Putumayo (1986), Cordero de Dios I (1989) y Cordero de Dios II (1991), La batalla del sarjento Ballesteros (2006) y Hashkivenu avinu (mayo 2008).
Javier Cisneros Rengifo (Iquitos, 20 de agosto de 1936) Selva, Guitarra y Cemento (1990).
Jorge Nájar Kokally (Pucallpa 1945), Morir en La Pedrera (1990), Nadie escucha el canto (1999).
Walter Meza Valera (Balzapuerto, Alto Amazonas, Loreto, 1940) De Lima la Ilusión (1994).
Mario Vargas Llosa (Arequipa 1936) con Pantaleón y las Visitadoras (1973).

LA NARRATIVA BREVE NEORREALISTA URBANA

Manuel Túnjar Guzmán (Iquitos, 19 de diciembre de 1928-Iquitos, Iquitos, 27 de marzo de 2001) con el único cuento “La Redada” (1966).
Jaime Vásquez Izquierdo (Iquitos, 09 de diciembre de 1936-Iquitos, 19 de enero de 2007), Meditaciones del Hambriento (1993), Kontinente Negro (agosto, 1998).
Juan Saavedra Andáluz (Iquitos, febrero de 1940) con Los Hombres Astados (diciembre de 1986), El Interlocutor del Diablo (octubre de 1987), La Muerte de Medel Mendiala (noviembre de 1988), El Soldado Franklin Gómez (julio 1995), El Demonio del Bosque (2000), El ABZ del Humor (1988), El Ave Zeta del Humor (1988) y Tutti Frutti del Humor (1999).
Miguel Donayre Pinedo (Iquitos, 1962), Ocaso de los delfines (2001).
Alejandro Elespuru Noronha (Iquitos, 17 de mayo de 1950), El Árbol de Tania (1992).
Martín Reátegui Bartra (Iquitos, 1962) La Mesa Ensangrentada (1994) y Shunto (El idioma del fuego) (noviembre de 1999) y El idioma del fuego (2007).
Gustavo Galvis Arenas (Socorro, departamento de Santander, Colombia 1940), Relatos Amazónicos (1995).
Carlos Garayar (Lima, 1949), Una Noche, un Sueño (1996).
Ricardo Vírhuez Villafane (Lima, 1964) El Olor del Agua (2000).

Por mi parte, a estos nombres debe sumarse:
Cayo Vásquez (Iquitos), Hostal amor (2006) - el profesor Marticorena lo ubica en otro grupo.
Sobre este último se viene dando una cobertura inusitada, ya que Hostal Amor ha llamado la atención de muchos.
También, debería sumarse a esta lista Werlinger Montes Panduro, con Supersticiones Urbanas (2004).

      Sin embargo, es bueno aclarar que algunos de los señalados en la lista son reconocidos nacional e internacionalmente, mientras que la gran mayoría sólo son conocidos en estos lares. En estos tiempos en que la competencia es abrumadora nadie va a querer leer a quienes no estén a la altura de las circunstancias, ya que el problema no está solamente en competir con otros escritores, también están los videojuegos, la Internet, la televisión y otros elementos que hacen más difícil la tarea del literato. Y otro problema radica en el total desconocimiento de los escritores actuales. Róger Rumrrill afirmaba hace algún tiempo que únicamente se leía a premios Nobel de Literatura y a escritores de best sellers, pero en la actualidad ni siquiera a estos se leen, salvo algunos (poquísimos) que siempre están al tanto.

      De ahí que nuestra narrativa en general no tenga esa seriedad que debería tenerla. Desde mi óptica, la poesía en la Amazonía está mejor parada, la narrativa en cambio todavía está en pañales. A los jóvenes que quieran incursionar en la narración les pediría que entren de lleno, pensándolo muy bien y no por pose solamente. Hasta pronto. 

*Sobre la propuesta del profesor Manuel Marticorena Quintanilla: Esquema de la literatura Amazónica, revisar aquí.

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